El Movimiento Revolucionario de Educación Popular Pedro Pablo Rivero, conmemora junto al pueblo venezolano y los movimientos sociales del mundo el Día Internacional de Los Trabajadores y Las Trabajadoras.
Aprovechamos la ocasión, para desde la coherencia que pretendemos en nuestro accionar cotidiano como movimiento social, que asume la Educación Popular, la Pedagogía Crítica, la Investigación Acción Participante y la Sistematización como estrategias políticas para la lectura crítica de nuestras realidades, reflexionar sobre los temas que constituyen la síntesis de las luchas de los trabajadores y las trabajadoras por la justicia social y la liberación de los pueblos.
• PROCESO SOCIAL DE TRABAJO
Quienes militamos en este movimiento, asumimos que el trabajo debe ser un proceso social, una acción colectiva y consciente de la transformación de la naturaleza para la satisfacción de las necesidades vitales de nuestras sociedades. Y no, como hasta ahora, el resultado de la explotación del hombre por el hombre, para la acumulación de riquezas y la generación de plusvalía a partir de esas riquezas, producto del trabajo explotador del modo de producción capitalista.
Recordemos que la conmemoración de este día es un homenaje a los Mártires de Chicago, quienes fueron ejecutados por luchar, por exigir y procurar un mundo más justo y humano, por oponerse a la explotación de la fuerza de trabajo de hombres y mujeres que trabajaban en condiciones muy similares a la esclavitud, para la acumulación de riquezas de quienes poseen los medios para producir. Lucha que aún tiene vigencia y de la que somos protagonistas.
Salvar la distancia entre la concepción del trabajo capitalista y del trabajo como un proceso social, hará la diferencia entre la explotación y la liberación de los pueblos. Nuestras luchas siempre apuntarán a liberación, la emancipación y la justa distribución de las riquezas producidas por las manos del pueblo.
• LUCHA DE CLASES. RESPONSABILIDAD HISTÓRICA DEL PODER POPULAR Y LA CLASE TRABAJADORA
El trabajo como proceso social, nos acerca a sociedades justas. Pero no habrá justicia e igualdad con antagonismos sociales. No habrá liberación, mientras existan condiciones de opresión y explotación.
Mientras los medios de producción estén en manos de unos pocos, y la producción de riquezas, no sea justamente distribuida para la satisfacción de las necesidades sociales, mientras no se transformen los modos en que producimos bienes y servicios, no habrá cambio de modelo, y seguiremos sometidos al yugo del capital.
Para ello, debemos asumirnos como pueblo en una lucha que es de clases. La clase trabajadora, la que hace, la que construye, la de los poderes creadores, debe saberse, encontrarse desde y como iguales con la conciencia, el compromiso y la convicción para la transformación de nuestras circunstancias históricas.
Hoy, más que nunca, tenemos las condiciones para hacer irreversibles nuestros logros. Nuestro comandante eterno, junto a nosotros, su pueblo heroico, ha transitado los caminos de una revolución de los pobres, los oprimidos, los trabajadores y las trabajadoras. Somos referentes de liberación para Nuestra América y el mundo, que se levanta y camina junto a nosotros la senda revolucionaria. Estamos próximos a sellar nuestra independencia definitiva, a llegar a ese punto de no retorno y debemos, asumir nuestra responsabilidad histórica como Poder Popular y Clase trabajadora.
Con la partida del Comandante asumimos a una sola voz, que “Juntos Somos Chávez”, y Chávez debe ser un pueblo que asume el trabajo como Proceso Social, un pueblo ejerciendo su poder, organizado y produciendo las condiciones materiales, culturales y espirituales para su liberación.
La burguesía parásita venezolana y el orden económico mundial, no nos la pondrán fácil. De ellos son los privilegios y los medios para producir, de ellos el capital. De ellos las semillas y los alimentos. Ellos determinan el modo y nos imponen las condiciones de trabajo. De nosotros debe ser la conciencia en la lucha de clases, nuestra es la memoria y las luchas, nuestros son los poderes creadores, nuestras las alternativas y las propuestas, nuestro el encuentro permanente entre iguales y con toda la diversidad que nuestra cultura contiene, es decir, la juntura; nuestros son los ojos abiertos y el pecho ardiendo en amor patrio, nuestra la solidaridad y el amor por el otro, nuestro el nosotros, la palabra que nos nombra y encuentra, nuestra la libertad e independencia.
• FORMACIÓN COLECTIVA, INTEGRAL CONTINUA Y PERMANENTE
Uno de nuestros avances más importantes como Clase Trabajadora y Pueblo, está recogido en la Ley Orgánica del Trabajo, los Trabajadores y las Trabajadoras que hoy cumple tres años de haber entrado en vigencia; allí, asumimos el principio constitucional de “Educación y Trabajo como los procesos fundamentales para lograr los fines de la República” y desarrollamos la concepción del trabajo como Proceso Social. Esto implica, como ya hemos mencionado, superar la visión del trabajo como relación entre patronos y trabajadores, para conciliar y mantener el régimen de explotación capitalista.
En el marco de esta nueva concepción, se incorpora en el Título V de la LOTTT la necesidad ineludible de desarrollar la formación colectiva, integral, continua y permanente con la finalidad de alcanzar el pleno desarrollo de la personalidad y de la ciudadanía de los trabajadores y de las trabajadoras para su participación consciente, protagónica, responsable, solidaria y comprometida con la defensa de la independencia, de la soberanía nacional y de la transformación estructural que nos conduzca a la sociedad socialista. La formación colectiva, integral, continua y permanente es realizada por las trabajadoras y los trabajadores desarrollando integralmente los aspectos cognitivos, afectivos y prácticos, superando la fragmentación del saber, del conocimiento y la división entre actividades manuales e intelectuales. Es decir, se persigue reconocer los saberes del pueblo, de las trabajadoras y de los trabajadores, bajo los principios de la Educación Popular, la Investigación Acción Participante, la Pedagogía crítica y la Sistematización como estrategias políticas para la acción social.
Por eso, se convierte en un deber militante de las trabajadoras y los trabajadores, desde el hacer cotidiano, la lucha de clases, y el encuentro de los iguales con todos nuestros poderes creadores, la organización popular para construir planes de autoformación colectiva, integral, continua y permanente que nos permitan asumir la dirección del Proceso Social Nacional de Trabajo, que no es otra cosa que empoderarnos de los medios de producción y avanzar hacia la construcción de un nuevo modo de producción que supere las lógicas de explotación hacia cualquier ser humano.
• SABER Y TRABAJO LIBERADOR
La educación bancaria como expresión de los intereses de la clase dominante, es un instrumento de represión, de dominación, donde se forman los tipos de trabajadores que el sistema capitalista explotador necesita sin tomar en cuenta los saberes y haceres que surgen del imaginario de los mismos, desde los iguales.
Por lo tanto, nos planteamos un vuelco más profundo, un revolcón; por lo cual estamos convencidos que debemos seguir en la construcción de una educación más allá de la escuela, de la “academia”, y del trabajo más allá de la empresa.
Una educación liberadora por y para el trabajo liberador significa la plena concordancia del trabajo con la labor educativa, donde la socialización de los saberes empíricos y populares, la investigación acción participante, y la tradición oral de nuestros pueblos, se convierten en la verdadera escuela creadora de conocimiento, del diálogo entre iguales y de nuevas lógicas de relaciones de producción ancladas en la sabiduría de nuestras raíces indoafroamericanas para la satisfacción de nuestras necesidades.
El trabajo liberador satisface intereses colectivos y no individuales, además nos permite construir juntos decisiones pertinentes, no impuestas. Por lo tanto, nos orienta hacia una concepción de espacios de reflexión y construcción colectiva, a través del registro y sistematización de experiencias, como proceso cooperativo-emancipador de la clase obrera.
Una educación más allá de la escuela burguesa, nos llama a la aplicación de las 3R al cuadrado al sistema educativo aún vigente en el país, interpelando el currículo bajo el cual nos formamos, se forman nuestros niños, a cuestionarnos su pertinencia y congruencia con los procesos transformadores que construye nuestra Revolución Bolivariana; a revisar su relación con el desarrollo del Proceso Social de Trabajo. El trabajo más allá de la Fábrica, de la empresa, detona la reflexión del por qué, para quién y para qué hacemos lo que hacemos, cuál es nuestra responsabilidad como trabajadores y trabajadoras en el proceso y su defensa. Si la escuela burguesa castra nuestro poder creador, el trabajo seguro nos oprimirá. Si la educación garantiza la integralidad, el trabajo será la resultante de un proceso social.
• GUERRA ECONÓMICA. LAS TRABAJADORAS Y LOS TRABAJADORES ORGANIZADOS COMO CLASE DERROTAREMOS AL IMPERIO DECADENTE.
El imperialismo decadente, con los Estados Unidos de Norteamérica a la cabeza, sale de las sombras y asume directamente la dirección de la Guerra contra la República Bolivariana de Venezuela.
Ordena a sus operadores políticos y económicos, tanto internos como externos, profundizar la Guerra Económica: bajar la producción y distribución de los productos básicos y de primera necesidad, generar escasez y acaparamiento, impulsar el contrabando y profundizar la especulación de alimentos, medicinas, ropa, calzados; productos de higiene, limpieza, aseo personal; en fin todo lo que sea y pueda generar un levantamiento general contra la Revolución y el Socialismo Bolivariano.
Debemos profundizar nuestra Conciencia de Clases, superar nuestras prácticas de la oportunidad, del oportunismo. La burguesía parásita se acomoda, dicta sutiles pautas de acción a un sector desclasado, alienado y disociado de nuestro pueblo y este cae como moscas en la miel, bajo la promesa de la ganancia rápida, fácil. Raspacupos, bachaqueros, acaparadores, especuladores, gestores de la necesidad, no son más que los productos de un plan bien orquestado para la desestabilización económica de un pueblo que decidió se libre.
Ante esta agresión, las y los trabajadores de la Patria Bolivariana tenemos la responsabilidad histórica de tomar, como clase social, la Dirección del Proceso Social Nacional del Trabajo y desde allí planificar, organizar y dirigir la defensa revolucionaria de la producción, la distribución y el consumo de los bienes y servicio socialistas que nuestro pueblo necesita para su bien vivir. En todo espacio de trabajo tenemos el deber de organizarnos en Consejos de Trabajadoras y Trabajadores bajo Control Obrero, control del trabajador. Asumir el control y expropiación de toda fábrica parada o abandonada por los patronos; sean estas privadas o públicas. Luchar contra la corrupción en todas sus formas y manifestaciones. Demandar mayor participación en la dirección política de la revolución junto con nuestro Presidente Obrero Nicolás Maduro. Así haremos irreversible el Socialismo Bolivariano.
• TRANSFORMACIÓN DEL MODELO ECONÓMICO/PRODUCTIVO
La Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, Ley Plan de la Patria, la Ley Orgánica de Trabajadores y Trabajadoras, las Leyes del Poder Popular, le dan un marco jurídico-legal al modelo productivo socialista, con un contenido anti-capitalista en lo que se refiere a las formas de propiedad, formas de intercambio y a la división social del trabajo, de allí que la transformación del modelo económico en Venezuela, está orientado a la eliminación de la división social del trabajo capitalista, bajo el enfoque del trabajo liberador y la educación popular, el saber y hacer como un solo proceso, vinculados al desarrollo territorial sustentable; se pretende con ello, la satisfacción de las necesidades colectivas por encima de la producción de riquezas e intereses individuales, con el fin de lograr una justa distribución de los excedentes de la renta petrolera, y la diversificación de la economía mediante el fomento de empresas de producción social, pero priorizando en cada contexto la economía comunal, se busca transformar el modelo, cambiando las relaciones de producción social que puedan generar una economía auto gestionada y de construcción comunal.
Este nuevo modelo se caracteriza por la participación protagónica del pueblo en las propuestas y toma de decisiones, hoy día lo vemos fortalecido a través de los siete Consejos Presidenciales de Gobierno Populares: Comunas y Movimientos
Sociales, Pueblos Indígenas, Cultura, Mujeres, Clase Obrera, Campesinos y Pescadores, y Personas con Discapacidad, donde existe una participación directa en trabajo colectivo, pretendiendo así ir desmotando la estructura del viejo Estado burgués, por un modo de vida sin explotados ni explotadas, que rompe con las relaciones sociales de dominación que nos ha impuesto la lógica capitalista, pero donde se hace imprescindible que cada venezolano y venezolana asumamos como propia esta transformación económica productiva.
Camaradas, hermanos de esta Patria Boliarivana y Chavista, conmemoremos este Día del Trabajador profundizando nuestra conciencia de Clase Trabajadora. Asumamos con contundencia nuestra responsabilidad histórica por la liberación de los pueblos oprimidos. Hagamos nuestros los medios de producción y transformemos el modo en que producimos. Desarrollemos el Saber y el Trabajo para la Liberación.
Movimiento Revolucionario de Educación Popular Pedro Pablo Rivero.
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