“Son
cosas chiquitas. No acaban con la pobreza, no nos sacan del
subdesarrollo, no socializan los medios de producción, y de cambio,
no expropian las cuevas de Alí Babá. Pero quizás desencadenen la
alegría de hacer, y la traduzcan en actos. Y al fin y al cabo,
actuar sobre la realidad y cambiarla, aunque sea un poquito, es la
única manera de probar que la realidad es transformable”
Eduardo
Galeano.
El
Movimiento Revolucionario de Educación Popular Pedro Pablo Rivero se
une al duelo que embarga a los pueblos del mundo, y en especial a
nuestros pueblos latinoamericanos, por la partida de Eduardo Galeano,
hermano escritor y militante de la historia que contribuyó al
rescate de la memoria secuestrada, de la memoria del fuego de
nuestros pueblos, hermano que sistematizó nuestras dudas y certezas,
con el firme propósito de animarnos a construir y vivir juntos en
otro mundo posible.
Hace
trece años era trece de abril. Ese día el pueblo venezolano
amaneció decidido a vencer o morir, exigía que le devolvieran a su
presidente democráticamente electo, que respetaran su decisión de
transformar la historia. Hace trece años, millones de ojos abiertos,
juntos en una sola voz, rescataron al Comandante y el hilo
constitucional de esta patria libre y soberana. “Al fin y al
cabo, somos lo que hacemos para cambiar lo que somos”. Y
los invisibilizados, no estamos dispuestos a regresar a Nadalandia,
el lugar donde habitábamos los nadies.
¡Tenemos Patria y la vamos a defender!
Hoy
trece de abril, Galeano parte al encuentro de los grandes, se va a
jugar un partido de fútbol con ellos, la América digna, con sus
Venas Abiertas
,
llora su pérdida. Su partida nos compromete este trece, como aquel
trece, aún más con la causa rebelde y revolucionaria de ser un
pueblo libre de cualquier tipo de tutela imperial.
Hoy más que nunca sus palabras están
vivas en los pueblos de Nuestra América, como los grandes, no se va
del todo, siempre queda un fueguito iluminando el alma y la
conciencia. Saludos a Mercedes, a Cabral, a Benedetti, al Gabo, al
Comandante, y a todos los que como tu, tuvieron la valentía de
arriesgarse a estar junto a nosotros, juntando nuestras soledades
costado con costado. Los que nos quedamos, quedamos con la tarea de
seguir cultivando la fértil tierra de la conciencia.
Dijo
Galeano: “Yo creo que fuimos nacidos hijos de los
días, porque cada día tiene una historia y nosotros somos la
historia que vivimos”, sí,
la historia que forjamos los que hace siglos, esperábamos en la cola
de esa historia. Hoy, seguimos escribiendole historia a los abriles y
al trece.
La
victoria de la Cumbre de las Américas que recién termina es un
homenaje a Galeano. El libro que Obama no leyó, la historia en la
que el gobierno de los Estado Unidos no cree y el capitalismo, que de
a poco y con la gente pequeña, en lugares pequeños,
haciendo cosas pequeñas, empiezan
a transformar este continente y a mostrar alternativas sociales,
políticas y económicas .
En alto levantamos tu palabra Galeano: “¿Hasta
cuándo los países latinoamericanos seguiremos aceptando las órdenes
del mercado como si fueran una fatalidad del destino? ¿Hasta cuándo
seguiremos implorando limosnas, a los codazos, en la cola de los
suplicantes? ¿Hasta cuándo seguirá apostando cada país al sálvese
quien pueda? ¿Cuándo terminaremos de convencernos de que la
indignidad no paga? ¿Por qué no formamos un frente común para
defender nuestros precios, si de sobra sabemos que se nos divide para
reinar? ¿Por qué no hacemos frente, juntos, a la deuda usurera?
¿Qué poder tendría la soga si no encontrara pescuezo?”.
¡Ha llegado el tiempo de la juntura nuestroamericana hermano!, y
esperaste para verlo antes de irte.
Te despides un trece de abril, junto a
la victoria del pueblo de Chávez, del pueblo de Bolívar, éste
también es un homenaje para vos. Avanzamos hacia el horizonte, lo
que es decir hacia la utopía, y aunque haya días que parezca que se
aleja, nunca dejaremos de caminar.
Hasta Siempre Hermano Galeano!
Que Viva el Bravo Pueblo Venezolano!
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